Urge una reestructuración de las líneas de autobuses

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Artículo de opinión

Alfonso Herrera Navarro
Secretario de Movilidad Sostenible y Agenda Urbana del PSOE Rivas

En las últimas décadas, Rivas ha pasado de ser un municipio con dos núcleos claramente diferenciados a una ciudad de más de 100.000 habitantes y más de 6 kilómetros de longitud. Las necesidades han cambiado. En apenas 30 años, dos barrios independientes, alejados y prácticamente incomunicados se han convertido en una ciudad con multitud de servicios, zonas de ocio y deportivas. Esos dos núcleos han terminado confluyendo y han conformado una red de viales y calles en uno de los márgenes de la autovía A3, que configuran una magnífica ciudad, moderna, sostenible y con un elevado número de posibilidades.

Las líneas de autobuses de antaño comunicaban en la práctica a las urbanizaciones de Covibar y Pablo Iglesias con Madrid en un extremo, y en el otro, el casco urbano de Vaciamadrid con la capital. No existía el metro. Nuestra pírrica línea 9B que nos comunica con un barrio periférico de la capital como es Vicálvaro no era una opción. Tampoco líneas urbanas de autobús como la L1 o la circular que tuvimos hace pocos años. El único transporte público que existía eran los autobuses interurbanos que llevaban a Madrid, y que cumplían así, una doble función. Nos llevaban a la capital mientras recogían a vecinos y vecinas en unas cuantas paradas dentro de cada uno de los dos barrios extremos (permítaseme esta curiosa e ilustrativa expresión), y los trasladaba a los lugares de interés de la joven e incipiente Rivas a costa de alargar el trayecto unos pocos minutos más.

Pero todo eso ha cambiado en la actualidad. Y aquella eficaz solución de doble función que cumplían hace poco más de 30 años se ha vuelto tediosa e ineficaz. Los autobuses se enredan en una serie de sinuosos recorridos llenos de paradas cada pocos metros, para después de muchos minutos llegar por fin a alcanzar la autovía y enfilarla en una ruta recta hacia Madrid.

En pleno siglo XXI, cuando la tecnología y lo digital lo impregnan todo y estamos inmersos en la Agenda 2030, que nos obliga a disminuir las emisiones que producimos en todos los ámbitos económicos y sociales, la realidad nos debe conducir hacia un transporte más eficaz, ágil y sostenible.

La nueva red de autobuses a implantar en Rivas debe contemplar, bajo mi punto de vista, estas dos claras y diferenciadas funciones: la interurbana y la urbana.

Así, deberíamos contar con 4 ó 5 líneas interurbanas “rápidas” que comuniquen las diversas zonas de la ciudad con Madrid, y 3 ó 4 líneas urbanas “cercanas” que nos lleven a los diversos puntos de interés, a las paradas de metro y a las de dichos autobuses interurbanos. Esta solución, derivada de una clara y decidida apuesta por el transporte público, junto a la mejora de los carriles-bici, y a la puesta en funcionamiento de una red de autobuses escolares, debe contribuir decisivamente a la mejora del tráfico y a la eficacia en nuestros desplazamientos, dentro y fuera de Rivas.

Porque Rivas ya no es un pueblo con dos barrios incomunicados. Rivas se ha hecho grande y moderna y así debe ser su red de autobuses. En esta ecuación, la del transporte público, sólo nos falta una incógnita: la de la mejora del servicio público de Metro y la llegada de Cercanías. Pero esa, como todos sabéis, es otra historia.

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