Mantener la coherencia – Este de Madrid – Febrero 2018 – Carmen Pérez

Estimado vecino, estimada vecina,

La gestión de los residuos es una de las tareas menos vistosas y con menor rédito electoral de la gestión municipal, pero su buen funcionamiento es determinante para todas las ciudades.

Además, en Rivas Vaciamadrid, buena parte de nuestro desarrollo urbanístico y reivindicaciones sociales han ido estrechamente ligadas a eso, la gestión de nuestras basuras.

Haciendo un poco de historia, desde el año 1967 a 1978 el Ayuntamiento de Madrid estuvo vertiendo buena parte de sus basuras de forma ilegal e indiscriminada en el vertedero de Autocampo, actual Barrio Centro en la zona de la avenida de Aurelio Álvarez hasta el recinto ferial Miguel Ríos.

A finales de los 80 hubo un pacto (no escrito) entre Rivas y Madrid para que no pagásemos por llevar los residuos a Valdemingómez, compensando así en parte la proximidad y efectos que este nuevo vertedero tenía y tiene sobre nuestra ciudad. Entrando en la década de los 90, toda la ciudadanía ripense se movilizó contra la incineradora por sus probables efectos perjudiciales para nuestra salud.

Con la llegada del Metro a principios del nuevo siglo, los suelos de Autocampo multiplicaron su valor y para poder urbanizarlos, en el año 2004, nuestro Ayuntamiento decidió descontaminar el suelo con un coste para las arcas municipales de 74 millones de euros (50 de descontaminación y 24 de la construcción del Miguel Ríos).

En 2007, el Ayuntamiento de Madrid, necesitado económicamente, nos pasó una factura cercana a los 10 millones de euros por los años en los que estuvimos vertiendo gratuitamente y sin convenio escrito en Valdemingómez. Las negociaciones para poner en claro esa supuesta deuda se rompieron en el 2012 e incluso Madrid judicializó el asunto y consiguió anotaciones preventivas de embargo sobre tres parcelas municipales que estaban pendientes de venta con importante interés comercial. Rotas las negociaciones hemos estado vertiendo en Alcalá de Henares con un importante coste adicional en el mantenimiento de la flota de vehículos y una degradación de las condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras de la empresa municipal Rivamadrid.

Relatados todos estos acontecimientos, desde el 21 de diciembre de 2017 volvemos a verter la fracción resto en Valdemingómez, con la condición de que no se incineren. Una decisión que fue duramente criticada por Rivas Puede que, por entonces en la oposición, reclamaba al Ayuntamiento de Madrid el cierre progresivo de Valdemingómez y el cautelar de la incineradora, pero ya saben, “donde dije digo, digo Diego”.

Los y las socialistas somos coherentes, realistas y no nos hemos movido un ápice de nuestras reivindicaciones por el cierre de la incineradora y que deje de ampliarse Valdemingómez, ya que 40 años de convivencia con las basuras de la capital son suficientes. Por todo esto, en el Pleno de enero de este año hemos formulado una interpelación al Gobierno para que aclare la situación del nuevo convenio con Madrid, su coste y sus efectos sobre las parcelas embargadas ya que la gestión de nuestros residuos nos preocupa y nos ocupa y seguiremos apostando por políticas públicas serias de reducción y reciclaje.

Sin más, quedo a tu disposición en el correo electrónico grupomunicipal@psoerivas.org

 

Carmen Pérez Gil

Portavoz del Grupo Municipal Socialista

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