La movilidad sostenible también es… caminar

CEM - Alfonso Herrera

Artículo de opinión

Alfonso Herrera Navarro
Secretario de Movilidad Sostenible y Agenda Urbana

Si. La movilidad sostenible, aquí en Rivas, también es CAMINAR.

Y es que nuestras vidas se han convertido en algo tan automático, tan mecánico, tan cómodo y tan artificial, que nos hemos olvidado de lo más esencial, de lo más natural, de lo más evidente, de lo más satisfactorio, pero al mismo tiempo de lo que puede resultar menos confortable, como es ANDAR.

Nos levantamos y todos seguimos la misma ruta, el baño, la cocina llena de comodidades, de elementos que nos hacen la vida más fácil. Y después al coche, a la moto, a la furgoneta. Dos vehículos por familia, empiezan a desarrollar su rutina diaria. Llevar los niños al cole, ir al trabajo, ir al supermercado, recogerlos del cole, llevarlos a las extraescolares, ir al gym o al pádel, salir a correr un rato, y por fin llegar a casa y finiquitar otro día más.

No nos damos cuenta que muchas de estas actividades diarias de cada unidad familiar podrían ser solventadas mediante el sistema de transporte más eficaz, eficiente y saludable que se conoce, como es andar, caminar, ser un peatón por un momento al día. Muchas de esas distancias se pueden recorrer andando en menos de media hora al día. Y esto además de ser bueno para la movilidad sostenible, lo es para el medio ambiente y por supuesto, para nuestro cuerpo que nos lo agradecerá.

Pero no. En la forma de vida que nos hemos impuesto, figura el coger el coche hasta para comprar el pan. Aquí entran en juego también el urbanismo y la ordenación de los barrios que estamos construyendo en las últimas décadas. Manzanas enormes, con avenidas de 2 o 3 carriles por sentido, locales comerciales concentrados en centros de ocio grandiosos. Todo no precisamente a pie de calle, sino más bien a tiro de coche. Hasta para comprar el pan.

“La ciudad de los 15 minutos” (nuevo modelo urbano), trata precisamente de esto. De tener todos los servicios que pueda un ciudadano necesitar (trabajo, escuelas, centros sanitarios, culturales, etc.), a menos de 15 minutos andando o en bicicleta. ¿No me digáis que no es una fórmula original de eliminar atascos?

Pues resulta que, en mi querida Rivas, he comprobado que se organizan unos atascos fenomenales por la mañana alrededor de las vías aledañas a los colegios, y que, por arte de magia, todos esos vehículos desaparecen sin llegar casi a las 10. Y las calles quedan absolutamente desiertas. Desiertas de vehículos, pero también de personas.

¿Y lo placentero que puede ser andar en unas aceras y calles casi desiertas? ¿Y andar todos los días? Curiosamente, esas calles son las mismas que se llenaban de viandantes durante los estados de alarma en la pandemia. Las cosas se valoran más cuando no se tienen. Cuando no las tenías, cuando se prohibían.

Me gustaría que este artículo sirviera para hacernos reflexionar a todos y a todas un poco, y que viéramos la forma de aprovechar más esas aceras y esas calles magníficas que tenemos, pero que están vacías, y que las llenemos de gente andando y paseando. Y de personas en bicicleta. Y que, si no podemos ir al lugar de destino por la distancia, o por otros motivos, que utilicemos también el transporte público. Que recordemos, que el transporte público, además de ser una alternativa, también es una oportunidad para nuestros desplazamientos cotidianos. Una oportunidad para nuestra salud y una oportunidad también para dejar el coche aparcado en nuestra cómoda y automatizada vida.

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