Hablemos también de la Universidad Pública…

PSOE Rivas - Alfonso Herrera Navarro

Artículo de opinión

Alfonso Herrera Navarro
Secretaría de Movilidad Sostenible y Agenda Urbana

Es silencioso, sigiloso, no nos damos cuenta. Pero estamos asistiendo, al igual que está ocurriendo con la educación y la sanidad públicas, al desmantelamiento lento, pero firme y tenaz, de las Universidades Públicas en la Comunidad de Madrid. Y no, no es exagerado. La estrategia consiste en ir asfixiándolas de recursos de forma continua y progresiva de tal forma que, al cabo de los años, la oferta de sus enseñanzas ya no resulte atractiva para los estudiantes o sus títulos queden desprestigiados.

Y para muestra unos datos. La Universidad Complutense, la de Alcalá de Henares, Autónoma, Politécnica, Carlos III y Rey Juan Carlos sufren desde hace años, un déficit presupuestario que incide directamente en la calidad de la enseñanza universitaria en Madrid. La partida destinada a Universidades en los últimos presupuestos aprobados por el gobierno del partido popular apoyado por vox, destinan una cantidad similar a la del año 2011. Según declaraciones del año pasado de nuestro secretario general Juan Lobato esa cifra es de aproximadamente 1000 millones de euros. Arrastramos en estos 10 años una cifra en recortes acumulados de unos 995 millones según un informe de CCOO. Esto hace que necesariamente la calidad de la enseñanza pública se vea mermada, las plantillas de docentes y de p.a.s a la baja, los recursos y equipamientos disminuidos, y la investigación seriamente tocada. No es de extrañar que, en muchos grados y másteres, las enseñanzas prácticas estén siendo canceladas o severamente recortadas por falta de recursos. Las clases prácticas y las clases presenciales han sido siempre unos de los grandes puntos fuerte de la universidad pública frente a la privada. La falta o disminución de clases presenciales, la asemejan cada vez más a otros estudios online o a estudios no experimentales.

Por otro lado, las Universidades privadas han crecido como la espuma en estos últimos 27 años de gobierno conservador hasta alcanzar la cifra de 13. Son 13 las universidades privadas contra 6 de las públicas. Francisco de Quevedo, Pablo de Olavide, Camilo José Cela, CEU San Pablo o la de más reciente creación el Instituto de Empresa son algunas de ellas. Estas universidades privadas han ido ampliando su oferta educativa hasta el punto de constituir una verdadera alternativa para muchas familias que puedan costearse el elevado importe de sus matrículas, las cuales pueden llegar a multiplicar por 7 o por 8 el de una universidad pública (como ejemplo 1200€ anuales frente a 8500€ de media en las privadas). De forma paralela, el número de becas que también se ha visto recortado en estas últimas 3 décadas, ha revertido en que menos familias puedan acceder a la enseñanza universitaria, aumentando así la desigualdad social y la falta de oportunidades para nuestros jóvenes. Simultáneamente a esto, asistimos también a una progresiva capitalización de las universidades privadas que, a falta de plazas en la pública, ven aumentar su demanda y muchas familias se ven forzadas a endeudarse para pagar las elevadas matrículas de sus hijos e hijas. Desgraciadamente, los tiempos actuales que vivimos en Madrid no se parecen a aquellos años 80 en los que un gobierno socialista encabezado por Felipe González, propició la mayor apuesta de la historia de este país por la educación (y por la universitaria en particular), gracias a la cual muchos y muchas pudimos estudiar en la Universidad.

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