Artículo de Elena Muñoz, Concejala de Desarrollo Económico y Empleo.

Cuando los amantes  de la literatura pensamos en Emilia Pardo Bazán se nos viene a nuestro pensamiento un título: “Los pazos de Ulloa “, y su enseña de gran escritora. Pero Doña Emilia fue mucho más, si cabe, que una de nuestras mejores representantes de la letras españolas.

El pasado 12 de mayo se cumplieron cien años del fallecimiento de esta gallega universal, icono del movimiento realista en España, pero también una mujer brillante, defensora de los derechos femeninos, en lo que fue pionera en nuestro país.

Educada en una familia con posibilidades económicas tuvo fácil acceso a una educación que le permitió convertirse en novelista, poeta, periodista, traductora, crítica literaria, editora, catedrática, etc… Pero este bagaje no fue suficiente para ser reconocida en una sociedad básicamente machista, que se reflejaba en el mundo literario de entonces, en el que hasta en tres ocasiones le negaron el ingreso en la RAE por ser mujer.

Se caso siendo una adolescente, apenas dieciséis años. El marco de su matrimonio fue el Pazo de Meirás, y parece que haya sido cosa del destino que, en el año que vuelve a ser patrimonio público (recordemos que se “regaló” a la familia Franco) sea el del centenario de su antigua dueña y diseñadora. Sí, los planos de esta propiedad surgieron de la cabeza de la  prodigiosa y polifacética doña Emilia.

De sus méritos literarios mucho ya se ha escrito, pero merece la pena detenernos en lo que fue su batalla por los derechos femeninos, que no solo se limitó al contexto de sus  ideas en modernizar una sociedad anclada en el patriarcado, sino que apoyó la obligatoriedad de instruir a las niñas y adolescentes, y a dotar a las mujeres de los mismos derechos que disfrutaban los hombres. Estos principios quedaron escritos en publicaciones como “Nuevo teatro” crítico o en la colección “Biblioteca de mujer”. Entre sus temas más recurrentes se encuentra el de la violencia hacia las mujeres.

En 1905 fue admitida como miembro de pleno derecho del Ateneo de Madrid, convirtiéndose en la primera mujer en adquirir ese rango.

En palabras de José María Paz Gago, coordinador del Congreso Internacional que se celebrará en A Coruña durante el 2021  en homenaje a la escritora, Emilia Pardo Bazán se “puso el mundo por montera”, y no se acomplejó jamás ante sus colegas escritores, que decían de ella que era un “cerebro de mujer en un cuerpo de hombre”.

Quizá sean dos hechos de su vida ejemplos de cómo la escritora vivió su libertad. Uno fue la separación amistosa de su marido; otro la relación estramatrimonial que vivió durante más de veinte años con el escritor Benito Pérez Galdós, de la que nos queda un ejemplo epistolar de lo más jugoso.

Terminemos con unas palabras de la propia escritora: “Yo soy una radical feminista; creo que todos los derechos que tiene el hombre debe tenerlos la mujer”.

Recordemos pues a esta literata y pensadora, agradeciendo tanto el testimonio de su escritura como su lucha por los derechos de la mujer, que es al fin y al cabo, hacer justicia.