Ahorrar energía es buena gestión

PSOE Rivas - Fotos CEM 2022

Artículo de opinión

Elena Muñoz Echeverría
Secretaría de Desarrollo Económico y Cultural

No cabe duda de que el Decreto de Ahorro energético promulgado por el Gobierno de España el pasado agosto ha despertado polémica. Una polémica manejada de manera interesada, alejando las razones y ventajas que conlleva ahorrar en nuestra factura de la luz, en nuestra factura del gas. Son varias las acusaciones, casi todas relacionadas con el comercio, a quien se le ha tomado como rehén para atacar una vez más al Gobierno.

La primera de ellas es señalar que es una improvisación, que  no ha sido consensuado. Nos distraen de la auténtica verdad, de que son medidas de urgencias sobrevenidas por una guerra inesperada impulsada un megalómano como Putin, y que ha puesto en jaque a todos los países de la UE.

En segundo lugar que las temperaturas a las que se obligan a los locales son imposibles. Tenemos que apuntar que las medidas adoptadas respecto a la climatización no son nuevas. Ya en el Reglamento de Instalaciones Térmicas existían. Este reglamento se promulga en 2007 y ha ido sufriendo variaciones hasta 2022, según las adaptaciones  a las medidas de sostenibilidad y eficiencia energética en edificios. Ya en este documento se habla de 26º máximo para aire acondicionado y de 21º para calefacciones. ¿Cuál ha sido la sorpresa? Pues que no se cumplía. Nos hemos encontrado  locales que en verano invitaban a ponerte la chaqueta porque hacía frío, y en invierno a quitarte ropa porque sudábamos como pollos. Por tanto nada nuevo bajo el sol: el decreto solo ha subido 1 grado para aire y bajado 2 para calefacción.

No vale el tan traído y llevado “demasiado calor” en verano para los trabajadores. En la norma anterior como en el decreto ley se mantienen las mismas excepciones a estos límites, tal cual: lugares en los que se justifique por la actividad que se realiza o porque tenga una normativa específica; y, esta es muy importante, las reglas mínimas que marca el decreto, muy anterior, de seguridad y salud en el trabajo. De hecho, el nuevo decreto ley establece que esos mínimos establecidos “se adaptarán” a esa normativa laboral, que dice que en trabajos sedentarios la temperatura deberá estar entre 17º y 27º ; y en trabajos ligeros, entre 14º y 25º. Así, todos los lugares en los que haya personas trabajando de forma activa pueden bajar la temperatura de los 27 grados generales que marca el decreto ley para asegurar el bienestar de las personas trabajadoras. Eso sí, y solo en los casos en los que sea posible, las zonas con temperaturas más bajas deberán estar separadas del resto de las instalaciones.

Separadas las zonas por otra medida “polémica”: las puertas, automáticas o de brazo basculante. Tampoco esto es nuevo. Ya existía en el RITE desde 2010. Lo mismo que en el caso de la temperatura, esta medida no se cumplía de manera generalizada no se llevaba a cabo en muchos de los casos, a pesar de que con una medida como esta se podría llegar a un 20% de ahorro en energía. Cualquiera de las empresas de climatización asume en sus consejos la necesidad de un buen aislamiento de espacios con puertas. Aunque esto podríamos decir que es de cajón, ya que nadie entendería que en un domicilio pusiéramos el aire a 19 grados y luego abriéramos las ventanas para que entrara aire caliente.

El Gobierno de España, consciente de que estas medidas supone un coste de inversión por parte de comercio y empresas  inició  el trámite el pasado mes de agosto  para poner en marcha la nueva línea de ayudas de 100 millones de euros para empresas y autónomos del sector servicios incluida en el paquete urgente de medidas de ahorro energético. Las ayudas se financiarán con cargo al Fondo Nacional de Eficiencia Energética, serán coordinadas por el Instituto para Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), adscrito al Ministerio para la Transición Ecológica, y las concederán, y esto es muy importante,  las comunidades autónomas,  que son las administraciones competentes. Algunas, como Cantabria, Extremadura y Valencia, ya se han adelantado y lo han imputado a  los Fondos de Recuperación y Resilencia.

Por tanto no hay improvisación, ya existían varias de las medidas y, además van a haber ayudas del Gobierno de España.

En Rivas estamos expectantes ante lo que va a hacer Isabel Díaz Ayuso. De momento tiene recurrido el Decreto ante el Constitucional, por lo que no sabemos qué pasará con esas ayudas antes referidas. Pero lo que sí es seguro es que cuando lleguen, desde el Ayuntamiento a través de la concejalía de Desarrollo y Empleo pondremos  a disposición todos nuestros recursos para acompañar y asesorar a aquellos comercios y empresas que lo necesiten, como lo venimos haciendo hasta ahora. Ahorrar energía es eficaz y es eficiente, es  solidario, y redunda en la cuenta de resultados de cualquier negocio.

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